Guade Estienne constrói uma obra onde a imagem aparece como um território instável, suspenso entre a memória, a presença e o desaparecimento. A sua pintura parte de arquivos fotográficos próprios que são transformados mediante óleo, aquarela, veladuras e desenfoques, dando lugar a cenas onde os corpos parecem emergir e dissolver-se ao mesmo tempo. Em seu universo visual, o retrato não funciona como uma afirmação fixa de identidade, mas como uma zona de trânsito: uma forma frágil, mutável, atravessada por vínculos, afetos e lembranças.

Guade Estienne nasceu em Buenos Aires em 1999 e é licenciado em Artes Visuais pela Universidade Nacional das Artes. Sua prática centra-se em questões ligadas à identidade, pertença, desarraigamento e vulnerabilidade, entendendo a experiência individual como parte de uma construção coletiva em permanente transformação. Em 2024 realizou um intercâmbio acadêmico na Universitat Politècnica de València e entre 2023 e 2025 foi bolseiro do Taller Gráfica P/A. Atualmente faz parte do Programa de Artistas MANGLAR.

   

Su producción se despliega principalmente entre la pintura y el grabado, con una sensibilidad marcada por la tensión entre lo íntimo y lo común. Las imágenes que selecciona de su propio archivo son trasladadas al lenguaje pictórico hasta volverse escenas cargadas de ambigüedad: figuras reconocibles que pierden nitidez, rostros que se vuelven recuerdo, cuerpos que parecen habitar un umbral entre aparición y ausencia. En esa operación, la pintura se convierte en un modo de pensar aquello que permanece y aquello que inevitablemente se transforma.

Ha presentado exposiciones individuales como Latidos íntimos en el Teatro Círculo Benimaclet de Valencia y ha participado en muestras y salones en espacios como el Museo Sívori, el Museo Pettoruti, Departamento 112, la Casa Nacional del Bicentenario y la Casa de la Cultura de Vicente López. En el contexto de Como por arte de magia, su obra dialoga con la idea de la imagen como artificio sensible: frente a una cultura visual dominada por la nitidez inmediata y la estandarización digital, Estienne propone una pintura donde el truco se revela en la fragilidad del gesto, en la materia y en la persistencia emocional de la memoria.