Catalina Bagnato Irigoyen trabaja desde una estética que combina dulzura, ironía y revisión crítica. Sus colores nacen de la infancia y de lo “femenino” aprendido: tonos que alguna vez se sintieron mandato y que hoy se convierten en un lenguaje propio, cargado de humor, memoria y afirmación.

 

En sus obras, figuras femeninas habitan escenarios ondulados y fantásticos, donde la luz y el contraste construyen pequeñas narrativas. Catalina dialoga con la Historia del Arte, de los prerrafaelitas a Guttero, para reescribirla desde su mirada, explorando los vínculos entre mujeres, los rituales de la feminidad y las ficciones que la rodean.

Formada en una familia de artistas y actualmente estudiante de Historia del Arte en la UBA, alterna el trabajo en su casa-taller con el atelier de Julio Alan Lepez. En piezas como Era el Hombre, reinterpreta mitos y referencias clásicas con un giro contemporáneo que vuelve su pintura íntima, vibrante y profundamente personal.